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Conferencias10 de junio de 2010

Primera jornada del Congreso Internacional de Arquitectura: "más por menos"

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Los ponentes de la jornada inaugural fueron los europeos Renzo Piano y Jacques Herzog, los sudamericanos Alejandro Arevena y Giancarlo Mazzanti y el hindú Rahul Mehrotra

El esperado y ambicioso Congreso Internacional de Arquitectura: “más por menos”, organizado por la Fundación Arquitectura y Sociedad arrancó ayer con dos de las intervenciones más esperadas por los medios y por muchos de los asistentes, las de Renzo Piano y Jacques Herzog. Estas dos intervenciones se unieron bajo el título de “el poder de la arquitectura” por la mañana, y tuvieron un interesante contrapunto en las intervenciones de Alejandro Aravena, Giancarlo Mazzanti y Rahul Mehrotra bajo el eslogan de “Materiales, Construcción, Costes” por la tarde.

La jornada comenzó con una breve bienvenida y presentación del arquitecto y patrono de la fundación, Patxi Mangado, en la que además de los agradecimientos quiso enfatizar los pilares ideológicos tanto de la Fundación como del Congreso: un uso ajustado de los recursos, que con sensibilidad e inteligencia, permita generar una arquitectura que ofrezca un servicio para la sociedad.

El formato de presentaciones de los ponentes ha sido interesante, ya que en la mayoría de los casos eran introducidos por miembros ajenos a la profesión pero que forman parte también de la Fundación Arquitectura y Sociedad como Isabel Tocino, Carlos Solchaga y José María Fidalgo, lo que (aparte de generar alguna situación divertida), ha aportado una dimensión política o social a las intervenciones y debates.

Por la mañana las presentaciones tanto de Renzo Piano como Jaques Herzog nos mostraron parte del trabajo de sus respectivos estudios en los últimos años. El italiano repasó con el carisma que le caracteriza algunas de sus obras maestras así como sus últimos proyectos, conduciendo el discurso a través de las distintas definiciones de arquitectura que le han llevado a entender esta profesión desde el punto de vista del constructor, del sociólogo y del artista. En su discurso se podían encontrar también las claves de una arquitectura que persigue la transparencia e inmaterialidad, y que hace de una idea de construcción “pieza por pieza” y de los prototipos a escala 1:1 dos de sus principales herramientas.

Por su parte, el arquitecto suizo explicó los principios de sus últimos proyectos, que dividió en un grupo de “proyectos abstractos”, que usan la propia estructura de generación como elemento principal, y otro grupo de “proyectos figurativos” con una condición formal más importante y un cierto carácter pop. Algunos de los conceptos en torno a los que giró su exposición fueron el uso de los diagramas y procesos evolutivos de generación de los proyectos y la preocupación por la búsqueda de la belleza en su sentido más abstracto, pero también intenso.

Tras estas dos intervenciones, la mesa redonda de la mañana, estuvo moderado de forma inteligente y muy fluida por Luis Fernández Galiano, e incluyó la presencia del también Premio Pritzker, el australiano Glenn Murcutt que fue quizá quien más presionó el debate. La discusión comenzó de forma bastante tranquila, recordando a los maestros de los tres arquitectos, para tornar en una discusión sobre el peso de la sostenibilidad en los proyectos, sobre la belleza, el tamaño de los estudios de arquitectura y el papel de la “arquitectura de autor”.

Por la tarde, sin embargo, el debate dio un importante giro para traernos el trabajo de arquitectos que trabajan en contextos extremos, como es el caso del chileno Alejandro Aravena, el colombiano Giancarlo Mazzanti y el hindú Rahul Mehrotra. Estas tres intervenciones mostraban a unos arquitectos implicados de forma muy activa en la búsqueda de soluciones para los conflictos sociales de sus respectivos países pero desde posiciones diferentes.

Por su parte, Alejandro Aravena evita el debate ético sobre el modelo de mercado depredador de su país que tanta pobreza está generando, y trata de solucionar en base a las reglas existentes, unos problemas muy graves pero muy concretos de su país como la reconstrucción de una ciudad tras un terremoto o la dificultad de construir viviendas sociales de calidad a un precio asequible para los ciudadanos. Todo ello, con una claridad y una intensidad que hacen que parezca impensable que alguien no hubiera descubierto esos modelos mucho tiempo atrás.

A su vez, Giancarlo Mazzanti desde Colombia actúa en un contexto con unos problemas de violencia y tráfico de drogas que llevan al arquitecto a tomar un papel más activo desde el punto de vista político y tratar de operar desde la colaboración con la administración pública. Por ello sus propuestas proponer actuar desde la creación de edificio públicos, que no solo alberguen nuevos espacios y programas para responder a las necesidades sociales, sino también representen iconos reconocibles del nuevo modelo político colombiano, al tiempo que tratan de dar ejemplo a la sociedad. De entre las ideas que encontramos tras sus proyectos se podrían destacar la arrquitectura entendida como parte del paisaje, la transparencia y permeabilidad entre el edificio y la ciudad o la necesidad de utilizar los espacios en distintos horarios por distintos ciudadanos.

Además de estos dos arquitectos, por la tarde se presentó también el trabajo del que para muchos ha sido el gran descubrimiento de esta jornada inaugural, el arquitecto hindú Rahul Mehrotra. Aunque se pueden encontrar muchos paralelismos entre los contextos sudamericanos o el de India, sus propuestas tratan además de resolver problemas específicos de su país, como son la extrema densidad y la adaptación de India al modelo capitalista y la globalización, sin destruir los valores sociales y culturales tradicionales. Dos de las preocupaciones constantes en el trabajo que presentó son la integración de la mano de obra y el sistema artesanal de construcción (importante para entender el entramado social del país) y la capacidad de que los edificios, aunque de propiedad privada, puedan aportar algo a los ciudadanos de la zona en que se construyen, llegando incluso a ser usados en parte por ellos cuando están desocupados. Fue, además muy interesante el contraste, tanto en la forma de proyectar como en los tiempos de desarrollo de los proyectos, de los edificio con “programas occidentales” como las nuevas compañías y las residencias de los agentes que llegan a la india debido a este desarrollo económico, frente a los “programas locales” que son edificios para ONG’s o programas de viviendas sociales.

En resumen, una intensa jornada de debate con visiones muy diferentes de lo que la arquitectura puede y debe ofrecer a la sociedad, para tratar de resolver el mayor número de problemas presentes en cada contexto con el mínimo número de recursos posible.

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