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Microeditorial de boletín scalae, Opinión07 de abril de 2009

Síntomas y diagnósticos de un cambio (II)

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Félix Arranz

Félix Arranz
Ficha | Web

...sobre "Bolonia" y los arquitectos españoles

"Bolonia" preocupa porque no se entiende. Da miedo, como la oscuridad. "Bolonia" son muchos, densos, diferentes y contradictorios asuntos. ¿Cuántos? Para un arquitecto español al menos tres: de identidad continental, de atribuciones académicas y de competencias profesionales.

De entrada "Bolonia" intenta apoyar la definitiva invención del escenario moderno europeo en base a una regulación de base. La base que nos ha de igualar: un sistema homologado de educación. Algo que afecta a todos, no solo a los arquitectos. ¿Cómo? Pues, simplificando, ofreciendo a la enseñanza universitaria lo que el euro a la economía: un espacio común de compatibilidad. La convergencia es de geometría conflictiva: todo el mundo tiene que ceder y eso... cuesta. Mucho en algunos casos. Puede que uno de los precios que paguen los españoles, en esa convergencia, sea el sacrificio, una fragmentación deconstructiva, del modelo profesional de sus arquitectos superiores a base de la devaluación -por comparación- de sus atribuciones académicas. Tan aclamados y sin embargo...
La latencia de ese, ¿innecesario?, sacrificio urge más que nunca una manifestación independiente de los arquitectos que personifican el modelo aún vigente. Interesa su consciencia y palabra. También urge el verbo desinhibido de los que empiezan y presencian atónitos como el escenario, los instrumentos, su adiestramiento y sus propias competencias... se desvanecen y ni humo queda del incendio.

Por otra parte el conflicto que desata la construcción artificial de identidades desvela el interrogante sobre si el modelo europeo ha de ser de homologación y convergencia o si sería más "nuestro", más europeo, en la medida en que apostase por lo específico y diferencial.

Porque, curiosamente, son carreras como la de arquitectura superior las que aportan a "Bolonia" el patrón estructural a seguir: el modelo "empírico" basado en los talleres y en la transmisión directa de experiencias. Un modelo que -contra natura universitaria- en las escuelas de arquitectura españolas se ha basado en el rol de los profesores "asociados", de dedicación parcial, personas vinculadas simultáneamente a lo docente y a lo profesional, a la investigación y al oficio. Un modelo, el empírico, que en la nueva y justificada fiebre por la hiperconexión con la realidad se impone en adelante también para las formaciones de corte "académico" puro como el derecho o las filologías. Un giro de 180 grados... para los demás, ¡pero no para los arquitectos! ¿Es ese uno de los motivos del satisfecho silencio de las escuelas de arquitectura: el éxito y superimplantación de "su" modelo universitario? ¿Es ese el motivo de la lógica algarabía colegial: la sospecha del sacrificio colectivo, en pleno frenesí del reconocimiento internacional del modelo español?

El tercer modelo formativo se denomina de "modelos de comportamiento". Quizás, de confirmarse la devaluación académica y profesional, haya de ser ese el modelo coherente que recuperen el tejido universitario y la administración europea. De ese modo podrá dejarse de lado lo que haya de conocer un arquitecto, no será tan necesario el adiestramiento ni la experiencia para afrontar el tipo de responsabilidades que le competen porque, simplemente, lo que se esperará de los nuevos profesionales será que mantengan vivo el reflejo de la apariencia, el porte y los gestos de los arquitectos. Seguirá, necesariamente...
[scalae, 08/04/2009]

Artículo incluido como editorial en la circular semanal "boletín SCALAE" en su edición 001

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Fuente: Scalae

Ref. scalae.net

Publicado por Félix Arranz , 07 de abril de 2009 23:36

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  • Felix Arranz dice... 12 de abril de 2009 19:06

    Acabo de tropezar con esta nota de opinión escrita por Jordi Querol en huelvainformacion.es, titulada "Nota a los jóvenes arquitectos", el fragmento que sigue parece sensible, oportuno y... no deja de ser optimista!:


    "Con independencia de las reformas en curso, sobre la enseñanza académica de la carrera a partir del llamado Proceso de Bolonia, el arquitecto ha de seguir aprendiendo, a lo largo de toda su vida profesional, las nuevas tecnologías para poder dar la respuesta a las necesidades de la sociedad. La vida del arquitecto es una constante adaptación de la formación.

    La gran complejidad de la profesión de arquitecto nos hace ver "que una gran mayoría de arquitectos en activo admite que su profesión es muy dura", pero cuando esos arquitectos perciben que son útiles y creativos "alcanzan una sensación que realmente vale la pena vivir. Son momentos absolutamente mágicos". Los jóvenes arquitectos deben entender que en la interacción de teoría y práctica (y viceversa), la práctica debe, a su vez, estar basada en teorías fiables. Así, los progresos en la profesión dependen de la interacción y del hecho de que la teoría carece de valor cuando no se relaciona con la práctica y la experiencia en las obras.

    Sólo de esta forma, teniendo una idea global del mundo que nos rodea, el joven arquitecto sabrá a que atenerse y así podrá incorporarse mejor a su profesión. Entenderá las lógicas del oficio que ha escogido."


    texto completo en: http://www.huelvainformacion.es/article/opinion/392664/nota/los/jovenes/arquitectos.html

  • Federico García Barba dice... 12 de abril de 2009 13:29

    Uno de los problemas de este asunto es la degradación del carácter polifacético del perfil de los arquitectos que tradicionalmente se ha tenido en España. La consecuencia nefasta de todo esto es algo que se venía intentando desde otros ... Leer másámbitos profesionales y desde hace muchos años es el intento (logrado) de la reducción del papel de los arquitectos a meros dibujantes.
    La visión holística de la profesión ha sido cuestionada y encorsetada para beneficio de otros que siempre han envidiado el papel social y cultural representado por los arquitectos.

    Pero esto es consecuencia de la actitud propia ya que la visión elitista de la arquitectura ha supuesto el descuido de aspectos sustanciales que condicionan claramente el ejercicio técnico. Se ha renunciado voluntariamente al manejo de la economía implícita en la construcción. No se quiere atender eficientemente el diseño estructural y constructivo... Leer más. Y las instalaciones asociadas constituyen una pesada carga que se minusvalora.
    Todo ello en aras de la hipertrofia de los aspectos de imagen y la artisticidad de la obra lo que ha degenerado finalmente en la starquitectura y las celebridades. Una moda nefasta que beneficia a unos pocos y que ha hundido al grueso de la profesión en un descrédito social del que difícilmente se va a salir.
    En el fondo nos lo merecemos porque nos hemos creído la crema de un pastel…económico que ha desaparecido de repente.