En estas últimas semanas se acumulan los documentos que ratifican los síntomas y el diagnóstico de cambios inminentes para la arquitectura y los arquitectos españoles. La BAEU publica sus resultados y simultáneamente evidencia el agotamiento de un modelo promocional que está maduro en su parte expositiva: lo seleccionado, pero no tanto en su parte celebrativa: los premios. Resulta un lujo cultural, social y profesional el repaso de las 63 obras prefinalistas que el jurado de la X BEAU sutilmente identifica como representativas de lo construido en los últimos dos años por arquitectos españoles o en España. Un mensaje que apunta más allá de lo previsto en unas bases de participación que necesitan actualizarse en la definición de los objetivos, en la mecánica de los procedimientos y en el carácter mismo del evento bienal. ¿Bolonia? Conviene un repaso a los documentos... hablaremos de ello la semana próxima. Y bien, este es el primer boletín semanal de SCALAE, que entre orejas, cornadas y olés, hemos preparado respondiendo a las sugerencias de personas que semana a semana escuchan nuestras conversaciones. Nos ha gustado coincidir con los carteles taurinos, claro que sí. Gracias por recibirnos.
[scalae, 01/04/2009]













Efectivamente: el comentario es un elogio a lo que supone la BEAU como muestra seleccionada de arquitectura española, algo que viene resolviendo con eficacia desde su inicio. También es un elogio a la finura de la dirección de la X BEAU al desglosar las selecciones de obras introduciendo una nueva categoría de 'pre-finalistas' que permite superar la rigidez de una selección escasa cuando es tanta la arquitectura de calidad producida en un período. El editorial plantea, desde una situación claramente legítima, dudas en cuanto a otros aspectos de la BEAU que, aunque viejos y de origen, persisten en no ser resueltos como por ejemplo el sistema de conformación de los jurados (mitad propuestos por la dirección, mitad representantes delegados de las instituciones participantes) o la no libertad concedida al jurado a alterar el número de obras seleccionadas o las categorías oportunas de premios y menciones. Es ahora, en un momento de reflexión colectiva y de cambios a la vista, un buen momento para también reflexionar sobre este asunto y, si cabe, plantear de un modo mejor sincronizado con las sensibilidades contemporáneas lo que es óptimo y lo que no en la BEAU. No cabe oportunidad mejor cuando es tanto el respeto y la consideración que merecen los directores de este año: Emilio Tuñón y Luis M Mansilla. Sirva entonces este hilo de comentarios para, de un modo valiente y sin máscaras, echar una mano en mejor comprender y explicar la realidad de la arquitectura española... a través de las próximas bienales.