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Premios, Arquitectura, Patrimonio11 de abril de 2011

La Bienal rompió premisas

Víctor López Cotelo

Víctor López Cotelo
Ficha

Carlos Quintáns Eiras

Carlos Quintáns Eiras
Ficha

La XI BEAU añadió dos menciones al primer premio concedido al conjunto de viviendas protegidas en Mieres: a Caramoniña y a una casa en O Courel, por su ejemplo de "elegancia y sensibilidad"

Por primera vez, de entre setecientos cincuenta proyectos (realizados en España, en el extranjero por arquitectos españoles, o por foráneos en territorio nacional), el jurado de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo decidió añadir al primer premio dos distinciones, con el fin de destacar dos viviendas que se proyectan con un nuevo punto de vista, y que abre el camino a otros proyectos alternativos de uso de patrimonio y vivienda. El proyecto de viviendas de Caramoniña (de Víctor López Cotelo para el promotor Otero Pombo en Compostela), y una casa particular en Paderne (O Courel, del arquitecto Carlos Quintáns), destacan por la "la sobriedad, elegancia y sensibilidad" con la que resuelven la integración en entornos delicados y en cada uno de los detalles.
 
  • Caramoniña, de Víctor López Cotelo (Santiago de Compostela):

Localizado dentro del casco histórico de la capital gallega, colindante con el Parque de Bonaval y al lado del “Museo do Pobo Galego” y del “Centro Galego de Arte Contemporáneo”, el conjunto residencial dialoga con las preexistencias, sobre todo con el parque, del que recupera y revaloriza un paseo contiguo a uno de los jardines más emblemáticos de Compostela, construyendo un recorrido público desde lo privado.

La transición entre ciudad histórica y su extensión; el dominio de la escala y de lo material, constituyen valores destacados. Víctor López Cotelo, fue galardonado con el primer premio de la bienal (entonces llamado Manuel de la Dehesa), por la Vaquería del Carme de Abaixo.

 
  • Casa particular en Paderne, de arquitecto Carlos Quintáns (O Courel, Lugo):

La casa que pertenece a un fotógrafo de arquitectura, se hace sobre la basa de un antiguo pajar, aprovechando los muros de piedra  y sustituyendo los añadidos por una ligera envolvente de madera laminada y el cristal, que junto con los avances tecnológicos no desentonan ni rompen con un entorno plenamente tradicional. El muro transparente aparece como fachada y mirador, algo paradójico en una casa recogida e íntima, y se invierte el uso de la casa para aprovechar las vistas, cediendo la planta superior a la zona de uso común (totalmente diáfana), con "un único hueco abierto hacia el paisaje", y dejando para la planta baja los dormitorios.

También en este caso hay una cesión de espacio privado al uso público, con una antigua eira que "se hizo comunitaria por el uso". En el acta se destaca la "sabia transformación de un antiguo palleiro, manteniendo los gruesos muros de piedra y sustituyendo los añadidos por una ligera envolvente de madera que se ajusta sutilmente a aquéllos y se abre al paisaje". La vivienda encaja en el monte, en el tiempo y en el propio pueblo. 

referencias: el correo gallego, el progreso y Carlos Quintáns

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